lunes, 1 de octubre de 2012

A contramano y a contraturno

Existe una clase de viajantes del –a veces tristemente- célebre Sarmiento que no es pasajera: se trata de una tripulación que viaja a contramano y a contraturno, y día tras día encuentra en esos vagones su fuente de trabajo, ya sea vendiendo artículos “para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama” o musicalizándonos un par de estaciones.