Era diciembre de 1975 cuando un grupo autoconvocado de distintxs activistas se reúnen para conformar la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, que continúa creciendo con una convicción inalterable: al poder nefasto, oponen contrapoder popular, transparente y participativo.
La APDH es
una asociación civil en la que confluyen personajes de renombre mundial (Adolfo
Pérez Esquivel), referentes de pueblos originarios (Félix Díaz), autoridades
religiosas (Luis Farinello), militantes políticos (Atilio Borón), líderes
sindicales (Hugo Yaski), y una muy extensa lista entre participantes activxs y
adherentes. Este colectivo, de lo más heterogéneo, se ocupó desde sus inicios,
en el umbral de la dictadura, de hacerle frente a la injusticia mediante la
denuncia, la visibilización y la discusión colectiva. Nos acercamos a la sede
de La Matanza, donde pudimos conversar con Pablo Pimentel y Fernando González.
Hace unos
años tenían una casa, de la que tuvieron que mudarse, y entonces apareció la
idea de venirse a este terreno que linda con la vía. Fernando me explica: “Éste
es un espacio recuperado. Era un basural, muchísimo más largo, que distintos
vecinos empezaron a limpiar. Nosotros llegamos, hicimos una asamblea, les
contamos que queríamos convertirlo en un espacio para la vida, para las
actividades, la militancia. La forma de empezar fue construyendo un pequeño
lugar para poder atender a las familias que vienen con algún problema. Teniendo
un espacio tan grande, se fue acercando gente y empezamos a hacer actividades
culturales.” Diego, que solía aparecerse por la casa anterior, fue el que
empezó a moverse para convertir este rincón abandonado en una plaza y una
huerta comunitaria. “Acá hay todo un trabajo artesanal porque no tenemos
financiamiento de ningún lado, lo podés ver. Estamos contentos de ser así
porque nos da total independencia. No tenemos que rendirle más que a nuestra
conciencia y a nuestro grupo”, comenta Pimentel, miembro del Consejo de
Presidencia de la APDH. Tienen una infraestructura básica de dos casillas, pero
suficiente voluntad para hacer que crezca, así que ya arrancaron a construir un
galpón de 100m², más adelante será una canchita de fútbol, y así hasta que no
queden rastros del basural.
Es un
organismo que no tiene fronteras y puede actuar en todo el país. Así
intervinieron en causas externas como la presentación de un amicus curae por la
cadena perpetua de los petroleros de Las Heras, otro por la de la desaparición
de Facundo Rivera Alegre en Córdoba, los juicios de Lesa Humanidad y los
incontables habeas corpus que expidieron tanto en dictadura como en democracia.
Hace pocos meses empezaron a patrocinar otro caso paradigmático: el de Darío
Santillán y Maximiliano Kosteki, que sorprendentemente no tenía abogadxs.
La función
principal de esta organización es la de defender nuestros derechos
fundamentales, ya que constantemente son vulnerados y es lamentable que ni nos
sorprenda. Luego de analizar y chequear las denuncias que les llegan, se ocupan
del patrocinio legal de las causas y principalmente de la contención de las
familias. “Un poco lo definimos de esta manera: al poder nefasto le armamos
contrapoder popular, transparente, participativo, horizontal. La idea es que la
APDH no se ponga al frente de una causa, sino que acompañe a la par a la
familia. Y que ésa familia sea a su vez solidaria con otras familias, y se
forme una red que sea permanente en la discusión de los derechos, para que sean
exigidos, ejercidos y respetados por las instituciones”, define Pablo.
¿Les genera
conflictos que sea un espacio multipartidario?
P: No, hay
una convivencia. Se ha compuesto desde un arco muy amplio desde lo ideológico. Algunas
medidas de este gobierno generaron discusiones sanas, con mucho respeto. Hay
cosas que nosotros apoyamos en forma incondicional, como los avances en la
inclusión social y los juicios de lesa humanidad, ¡te imaginás que los
estuvimos esperando 28 años! Y se producen algunas contradicciones. Por
ejemplo: se promocionó mucho el tema del empoderamiento de la ciudadanía, pero
a la vez hubo desatención a los pueblos originarios. La APDH ha acompañado
desde el primer día del acampe que hizo la comunidad Q’om de Formosa, y fuimos
uno de los impulsores de la mesa de diálogo. Ahí no hubo resultado. El gobierno
tuvo una muy mala postura, se alió con Insfrán y hasta ahora ha salido todo
para atrás. Los DDHH se defienden o se violan, no hay término medio. En esos
temas, el gobierno los viola sistemáticamente. Todos los reclamos que haya por
pueblos originarios, territoriales, o lo que sea la megaminería, luchas contra
Monsanto… Pero esas cosas no nos han dividido para nada.
¿Cómo intervienen
en el tema de la vivienda?
P: Empezamos
en la década del ’80, acompañando tomas de tierras; en el ‘86 fue la creación
de un barrio, 17 de marzo, y a partir de ahí no paramos en defender u orientar
gente que no tenía vivienda. Hace 15
años venimos con lo que son las auto-urbanizaciones de villas, por ejemplo
Villa Palito. En el ’99 nos metimos a pedido del cura del barrio, para darles
clases de DDHH a los jóvenes. Sugerimos qué se podía hacer, al tiempo de ellos,
y fue una experiencia muy linda porque esos mismos protagonistas hoy son
funcionarios del municipio y están urbanizando ya siete villas a la par. Ahora
me voy a Villa Alberti, que viene muy bien en tema urbanización. Entendemos que
no se puede concebir nunca que una persona no tenga su propio territorio para
poder desarrollarse.
Respecto al
caso de Luciano Arruga, ¿cómo se enteraron? ¿Cuáles fueron las primeras medidas
y en qué están ahora?
P: Vanesa
(Orieta) se acercó en marzo del 2009 a la otra casa. Me cuenta todo, justo
estaba solo ese día atendiendo, y al otro día fuimos a la fiscalía. Sin conocer
mucho, pero con lo que me había contado de que tenían una fuerte sospecha de
que había sido la policía, y los tenía metidos adentro de su casa, controlando
llamadas, entradas, salidas... Eso llevó a un acompañamiento ininterrumpido a
la familia, denunciando todas las acciones jurídicas que se han hecho mal.
Ahora la causa está en manos de un juez federal, salió de la justicia policial
hace un año y medio. Los que tenían la causa tienen un enjuiciamiento cada uno:
la primera fiscal, la segunda y el juez de garantía. Lo más reciente es que se
ha presentado un habeas corpus, rechazado en primera instancia por el juez
federal Salas. Una cosa llamativa: se presentó al mediodía y a las 2 de la
tarde ya estaba rechazado, un habeas corpus que tenía más de 40 páginas para
analizar. Se apela y la cámara federal en 24 horas da lugar al rechazo.
Apelamos y vamos a casación, que es la anteúltima instancia que tiene la
justicia argentina para apelar. Esta sala cumplió su rol, no es que hizo una cosa
excepcional: estudió el habeas corpus, nos citó para que fundamentáramos, y el
abogado del CELS, Maximiliano (Medina), lo fundamentó muy bien. Contestaron a
los 5 días y dieron lugar al habeas corpus. Ahora obligaron al juez a que dé
respuesta a esta presentación, obligando al estado provincial y al estado
nacional a que arbitren todos los medios para dar con Luciano.
F: Sucedió que
Vanesa, la hermana, tiene una fuerza… Hoy en día la chica es un cuadro político
por cómo es, por la fuerza que tiene, y detrás fue la APDH, fue el CELS. En los
casos en que se llega a clarificar es cuando la familia se hace cargo de lo que
le está pasando y va para adelante.
Además de
golpear mil y un puertas en Tribunales, impulsaron el cierre del destacamento
de Lomas del Mirador. Tras un acampe de 70 días frente al lugar, ocupado por
Gendarmería, donde participaron amigxs, familiares y militantes, lograron su
clausura. Burocracia y papeles mediante, están ahora a la espera de que se
reabra para convertirlo en el Centro Cultural Luciano Arruga. Una vez más, la
APDH se ocupa de transformar la miseria que nadie quiere mirar en espacios de
vida y participación colectiva.
Un caso
similar fue el de Gabriel Blanco, torturado y muerto en la comisaría de San Carlos,
en Isidro Casanova. La policía declaró que se había suicidado, pero tras años
de investigación, y finalmente un informe de la Gendarmería, quedó demostrado
que esa historia era falsa. El juez de garantía apresó a los policías implicados,
y ellos armaron una contra causa en la cual acusan a Pimentel de haber
convencido a los presos que atestiguaron en la causa. A Pablo no se lo nota muy
afectado: “Son oficiales, los tipos no se imaginaron nunca que este caso iba a
avanzar. Cuando vieron que habíamos cumplimentado todo, y después la
reconstrucción que se hizo, ahí se preocuparon y contrataron a estos abogados.
Son caranchos, cuervos, no les importa absolutamente nada. Defienden con lo que
tengan en el camino, utilizan la mentira, y arman esta historia. Después no
tienen nada para contrarrestar el peso de por qué están presos: tortura seguida
de muerte. No es sencillo eso, son muchos años que les van a dar.” Fernando
añade: “Eso te deja ver que detrás de
todo esto, que por ahí empieza con una madre llena de dolor porque el hijo
está preso, o porque lo mataron, cuando
empezás a tirar del hilito, es muy grande y en la punta tiene poderes muy
fuertes. Es la mugre peor del conurbano, donde se juntan el poder político con
el policial y judicial.”
¿Cómo hacen,
a nivel humano, para lidiar con la impotencia frente a esos poderes?
F:
Justamente esa lucha contra un monstruo tan grande hace que uno no tenga
posibilidad de claudicar, porque es mucho lo que hay que cambiar. El aparato
judicial, el sistema penitenciario: ahí se comenten atrocidades con los pibes y
sobre todo, siempre pasa con los sectores más vulnerables. Las cárceles no
están llenas de delincuentes: están llenas de delincuentes pobres. Yo camino
por acá mil veces y nunca me paró la policía a preguntarme quién soy; mi
compañero es un poquito más morocho y lo paran día por medio. Toda esa bola de
desigualdad, corrupción, impunidad, hace que nos mantengamos juntos y peleando,
y cada vez hay más gente que de distintos frentes inicia esta resistencia.
P: Lo definimos de esta manera: al poder nefasto le armamos contrapoder popular,
transparente, participativo, horizontal, asambleario y con conocimiento de los
derechos de cada uno. También los deberes, para exigir también hay hacerse
cargo. Contrapoder popular, basado en una filosofía que la APDH tiene desde su
fundación: toda metodología es pacífica, activa, no violenta.
Atención al
público: lunes y miércoles de 18 a 20 en Esnaola 3780 (esquina Cabrera).
Consultas:
Pablo:
15-5183-0914
Fernando: 15-6616-9765
Betty:
15-5375-0503
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15-6907-6622
Agosto/14
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