Artivistas y guerreras desde la risa, las Chicas de Blanco llevan 15 años haciendo teatro juntas. Entre giras y talleres se salpicaron de feminismo, gestando así el colectivo Mujeres de Artes Tomar, que crece a puro pulmón. O a ovario, según se vea.
Sandra Posadino y Claudia Quiroga son los nombres de estas siamesas
separadas que eligen acompañarse. Cuando arrancaron se las podía encontrar en
los subtes, interviniendo en los vagones con trajes de enfermeras o vestidos de
novia. En el teatro El Errante (Palomar) montaron un primer espectáculo de “Humor,
sexo y miusijol”, al que le siguieron muchísimos otros, entre los que se
destacan “Bocas de trueno”, “Empapadas de Sandro” y “Punto cruz”. Hoy dirigen el colectivo Mujeres de Artes Tomar
(MAT), que rueda entre el oeste y CABA, y va en camino a tener su propia
personería.
¿En qué circunstancias nace la idea de formar un
colectivo de artistas?
Claudia: Con “La
edad de la ciruela”, al hablar a través de un espectáculo de nosotras mismas,
de nuestros horrores de la infancia, reconocer en esas palabras nuestros
encierros y libertades, hizo que también la gente que viniera encontrara una
perspectiva de género que nosotras estábamos abordando no con tanta claridad a priori. A fines de 2011 surge nuestra
necesidad de hacer el primer Encuentro de MAT, como una idea de empezar a
nuclearnos con otras mujeres.
Sandra: Viajamos a México
a hacer teatro en el 2005, en plena movilización en el D.F. por casos de las
mujeres de Ciudad Juárez. Participar y acompañar a nuestras compañeras artistas
fue otro punto que nos signó como para este cambio. Paralelamente en lo local,
el caso Tejerina, el caso Nora Dalmasso, y María Marta Belsunce. Un día abrí el
diario y estaban las fotos de las dos: María Marta con una camisita con botones
hasta el cuello y Nora en su foto con esos ojos desquiciados. El diario Clarín
nos decía quién era la santa y quién era la puta. Me provocó una indignación
tremenda.
C: En el 2010
hicimos un taller de Tambores en manos de mujeres, con Silvia Palumbo. Ella nos
abrió una puerta muy grande para empezar a militar, pero todavía sin mucha
conciencia, con miedo de decir “feminismo”. Hoy en día nos encanta decir que
somos feministas.
También se asume todo un prejuicio de
"antimacho". ¿Cómo se acercan a quienes desconocen lo que es el
feminismo?
C: Hay distintas
líneas. Hubo luchas antañas, importantísimas, que lograron leyes. Cien años
atrás alguien que todavía ni se hacía llamar feminista, o sí, ha luchado con
cosas más terribles que nosotras. Por eso este año estamos transitando la Diplomatura
en Género, Políticas y Participación, en la Universidad Nacional General Sarmiento
(UNGS). Ahora podemos reconocer que en nuestro trabajo siempre estuvo esa
mirada de género, de poder apreciar la diversidad y la desigualdad entre los
poderes.
S: Siempre nuestra
postura fue inclusiva; nunca pensamos la posibilidad sin el varón.
C: MAT nació con el
objetivo de visibilizar nuestra precariedad en el trabajo, nuestras faltas de
espacios para mostrar lo que hacemos. Nos fuimos encontrando gente que ve
nuestras acciones y vienen a decirte: “Estoy transitando una situación de
violencia”. Entonces al mismo tiempo podemos ser un nexo de derivación a
lugares donde puedan dar una ayuda más pertinente.
Lo interesante es que trabajan el espacio público...
C: Estas
intervenciones posibilitan con pocas consignas claras, efectivas, visibilizar
algo con contundencia, como lo ha sido la Marcha de las Escobas, o Mi camisón,
una performance de mujeres sonámbulas en la calle... En mayo estuvimos el
hospital Raffo, hablando el tema de la salud integral de la mujer con una
médica. Había una clown que generaba una sonrisa todo el tiempo, en un ámbito
donde la enfermedad abunda. Seguir interviniendo estos espacios tan opresivos
que parece que no hay salida, ahí es donde nos interesa estar.
S: El espacio
público no es sólo la calle. Como cuando estuvimos en la escuela Marechal, un
ámbito educativo. Esas instituciones con importantísimas para posibilitar un
cambio, porque ahí están los futuros docentes que van a transmitir determinado
discurso a las nuevas generaciones. La transformación debe ser de todas y todos
para empezar a abrirnos a otra posibilidad.
Y en el calendario, ¿qué son las próximas cosas
que vienen?
S: El proyecto de “Mujeres
y Derechos” incluye tres fechas: el Día internacional contra la Trata, el Día
por el Derecho al Aborto y el Día contra la Violencia contra la Mujer. En
agosto está la presentación del libro "Yo nena, yo princesa", de
Gabriela Mansilla. La acción de “Septiembre: Mujer y Pensamiento” va a ser en
el Cuartel 5to, donde se va a dar un taller de Empoderamiento para mujeres.
Como resultado de ese taller se va a llevar adelante el Escobazo. La caravana va
por tres barrios de Moreno y José C. Paz. Participan muchas organizaciones:
Enhebrando Sueños, las hermanas domínicas de Moreno, Mujeres al Pie del Cañón,
Centro de Encuentro Pluricultural Qataq y otras.
C: Cerramos con “Noviembre:
Mujer mantente despierta”, el 15 en la UNGS, con un taller de Voces con Maia
Mónaco y otro de Tambores con Silvia Palumbo. Va a coincidir con el cierre de
la Diplomatura, que nos alberga en esta acción. Y estamos generando “Marzo:
Mujer y Memoria” del 2015, el mega evento anual. Contamos con la DINADEDI, del
nuevo Ministerio de Cultura de la Nación, que nos dio todo el apoyo para poder
tener contrataciones. Es un evento que está creciendo un montón.
S: Nos dio también
la posibilidad de que fueran todos con entrada libre y gratuita, para llegar
con la propuesta a la mayor cantidad de gente posible. La red crece, se
multiplica, se enlaza.
Septiembre/14
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