lunes, 1 de septiembre de 2014

Tomar el patriarcado por las astas

Artivistas y guerreras desde la risa, las Chicas de Blanco llevan 15 años haciendo teatro juntas. Entre giras y talleres se salpicaron de feminismo, gestando así el colectivo Mujeres de Artes Tomar, que crece a puro pulmón. O a ovario, según se vea.



  Sandra Posadino y Claudia Quiroga son los nombres de estas siamesas separadas que eligen acompañarse. Cuando arrancaron se las podía encontrar en los subtes, interviniendo en los vagones con trajes de enfermeras o vestidos de novia. En el teatro El Errante (Palomar) montaron un primer espectáculo de “Humor, sexo y miusijol”, al que le siguieron muchísimos otros, entre los que se destacan “Bocas de trueno”, “Empapadas de Sandro” y “Punto cruz”. Hoy dirigen el colectivo Mujeres de Artes Tomar (MAT), que rueda entre el oeste y CABA, y va en camino a tener su propia personería.

¿En qué circunstancias nace la idea de formar un colectivo de artistas?
Claudia: Con “La edad de la ciruela”, al hablar a través de un espectáculo de nosotras mismas, de nuestros horrores de la infancia, reconocer en esas palabras nuestros encierros y libertades, hizo que también la gente que viniera encontrara una perspectiva de género que nosotras estábamos abordando no con tanta claridad a priori. A fines de 2011 surge nuestra necesidad de hacer el primer Encuentro de MAT, como una idea de empezar a nuclearnos con otras mujeres.
Sandra: Viajamos a México a hacer teatro en el 2005, en plena movilización en el D.F. por casos de las mujeres de Ciudad Juárez. Participar y acompañar a nuestras compañeras artistas fue otro punto que nos signó como para este cambio. Paralelamente en lo local, el caso Tejerina, el caso Nora Dalmasso, y María Marta Belsunce. Un día abrí el diario y estaban las fotos de las dos: María Marta con una camisita con botones hasta el cuello y Nora en su foto con esos ojos desquiciados. El diario Clarín nos decía quién era la santa y quién era la puta. Me provocó una indignación tremenda.
C: En el 2010 hicimos un taller de Tambores en manos de mujeres, con Silvia Palumbo. Ella nos abrió una puerta muy grande para empezar a militar, pero todavía sin mucha conciencia, con miedo de decir “feminismo”. Hoy en día nos encanta decir que somos feministas.

También se asume todo un prejuicio de "antimacho". ¿Cómo se acercan a quienes desconocen lo que es el feminismo?
C: Hay distintas líneas. Hubo luchas antañas, importantísimas, que lograron leyes. Cien años atrás alguien que todavía ni se hacía llamar feminista, o sí, ha luchado con cosas más terribles que nosotras. Por eso este año estamos transitando la Diplomatura en Género, Políticas y Participación, en la Universidad Nacional General Sarmiento (UNGS). Ahora podemos reconocer que en nuestro trabajo siempre estuvo esa mirada de género, de poder apreciar la diversidad y la desigualdad entre los poderes.
S: Siempre nuestra postura fue inclusiva; nunca pensamos la posibilidad sin el varón.
C: MAT nació con el objetivo de visibilizar nuestra precariedad en el trabajo, nuestras faltas de espacios para mostrar lo que hacemos. Nos fuimos encontrando gente que ve nuestras acciones y vienen a decirte: “Estoy transitando una situación de violencia”. Entonces al mismo tiempo podemos ser un nexo de derivación a lugares donde puedan dar una ayuda más pertinente.

Lo interesante es que trabajan el espacio público...
C: Estas intervenciones posibilitan con pocas consignas claras, efectivas, visibilizar algo con contundencia, como lo ha sido la Marcha de las Escobas, o Mi camisón, una performance de mujeres sonámbulas en la calle... En mayo estuvimos el hospital Raffo, hablando el tema de la salud integral de la mujer con una médica. Había una clown que generaba una sonrisa todo el tiempo, en un ámbito donde la enfermedad abunda. Seguir interviniendo estos espacios tan opresivos que parece que no hay salida, ahí es donde nos interesa estar.
S: El espacio público no es sólo la calle. Como cuando estuvimos en la escuela Marechal, un ámbito educativo. Esas instituciones con importantísimas para posibilitar un cambio, porque ahí están los futuros docentes que van a transmitir determinado discurso a las nuevas generaciones. La transformación debe ser de todas y todos para empezar a abrirnos a otra posibilidad.

Y en el calendario, ¿qué son las próximas cosas que vienen?
S: El proyecto de “Mujeres y Derechos” incluye tres fechas: el Día internacional contra la Trata, el Día por el Derecho al Aborto y el Día contra la Violencia contra la Mujer. En agosto está la presentación del libro "Yo nena, yo princesa", de Gabriela Mansilla. La acción de “Septiembre: Mujer y Pensamiento” va a ser en el Cuartel 5to, donde se va a dar un taller de Empoderamiento para mujeres. Como resultado de ese taller se va a llevar adelante el Escobazo. La caravana va por tres barrios de Moreno y José C. Paz. Participan muchas organizaciones: Enhebrando Sueños, las hermanas domínicas de Moreno, Mujeres al Pie del Cañón, Centro de Encuentro Pluricultural Qataq y otras.
C: Cerramos con “Noviembre: Mujer mantente despierta”, el 15 en la UNGS, con un taller de Voces con Maia Mónaco y otro de Tambores con Silvia Palumbo. Va a coincidir con el cierre de la Diplomatura, que nos alberga en esta acción. Y estamos generando “Marzo: Mujer y Memoria” del 2015, el mega evento anual. Contamos con la DINADEDI, del nuevo Ministerio de Cultura de la Nación, que nos dio todo el apoyo para poder tener contrataciones. Es un evento que está creciendo un montón.
S: Nos dio también la posibilidad de que fueran todos con entrada libre y gratuita, para llegar con la propuesta a la mayor cantidad de gente posible. La red crece, se multiplica, se enlaza.

Septiembre/14

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